Destella esbelta
sobre la cortina y lentejuela
de la bóveda nocturna...
Su luz consuela a la mirada lacrimal
que aguardaba su retorno;
Maniquí
custodio de recuerdos de cristal
yerto tras la ventana...
Le alcanzó en el último segundo
un nuevo aliento
...trago de luna.
viernes, diciembre 01, 2006
miércoles, noviembre 22, 2006
Deseo
I
Sácame de mí
dulce frío eólico y cércame contra la pared
Abandóname en la oscuridad que se hospeda como hielo
Arrójame a ésta bóveda nocturna que me asfixia en pasión
Al estremecimiento de oídos y de relaciones táctiles
Al diluvio de avidez augurada por tambores en el pecho
...aumentando su ritmo hasta caer girando
sin identificar mis piezas cual figuras en el agua
Cual fragmentos de explosión
Entre una tolvanera de tranquilidad
que me fosiliza los ojos
Bajo una lluvia de estrellas
Extravíame
Que no haya nada que me sitie
Que se ausente toda idea inmutable de mí
Toda memoria
Toda presencia o soledad
Descuelga todos los cuadros de mis muros
Déjame intacta la maleza
Mi jarrón de siemprevivas
Vacía mi cajón de nostalgias
...Descarga mis venas
II
Para cerrar los ojos
a más no poder
ante la erupción inesperada de este sueño contenido
Sacado de ti por el roce de viento
acumulado en tus dedos
inquietando con su danza el vello de mi piel
Turbación de mis raíces sensoriales
cuando más nítida te vuelves
contra el escalofrío que me cubre
Y que tu ser succiona
...mientras retoza mi lengua
los espirales de tu oído
Manantial de una corriente del río que te perfora
Cerradura del cielo
que abre al espacio de tiempo que nos contiene
III
El infinito
en constelaciones nos habita
Nos quedamos abrazados saboreándonos los huesos
como sombras derramadas en un rincón de la calle
Abriendo los ojos
con prisa de alivio de este tiempo fragmentado
Del tiempo diluido
bajo la alfombra-flujo de las figuras opacas
Dejándonos constatar que estábamos nuevamente dentro
...con el deseo como soplo
a las hojas del árbol que asechaba nuestros secretos
Y aquí... estremecernos en el temblor de ser
IV
Ahora
tengo la sensación de quedar en el recuerdo
crepitante entre tus poros
En un halo de aliento
como hiedra extendido en los rincones de la confusión
Y aún te observo
dando un abrazo de agrado con tus párpados a la noche
...que se extendía tibia
entre tu cuello
y mi sed...
domingo, diciembre 18, 2005
El plexo saturado...
por el azul brumoso
destella la piel,
que húmeda
acampa en las esbeltas llanuras
de la mente tranquila.
martes, septiembre 20, 2005
Roca sobre roca...
la trivialidad se suple,
inhalación de urbe y sierra:
Concreto y adobe sobre osamentas de palo y acero
resisten la interperie ordinaria que acompaña a la espera,
espera por un poco de esperanza
calada en la mirada fija a la ventana del recinto interno,
mirada que mantiene su quietud espectante
ante la otra mirada... ausente.
martes, agosto 23, 2005
Crepita el cielo...
Suelta sus punzadas sobre los cuerpos viajantes,
sobre los tejados,
sobre las banquetas y avenidas,
bajo la noche,
la madrugada,
en el amanecer de las vidas.
Crepita la mente,
suelta sus figuras como aliento constante,
que recorren las calles,
los rincones en penumbra,
un café,
el sueño,
son mis recuerdos en lluvia.
domingo, marzo 14, 1999
Nada
Soy una mirada de polvo en el viento de tus días
Soy la necesidad en las paredes de un armario vacío
Soy la memoria de la mano en el minuto olvidado
Llevo una membrana azul
Cicatrizante
Breve
Como escamas en los ojos
Soy los fantasmas del corredor húmedo y gélido
del sueño que te despierta
Soy tu doble cárcel en mis dos pupilas huérfanas
como los rieles de la mina abandonada
Por que te recuerdo yendo
borrando el sonido de tus pasos
Soy todo
y nada,
lamiendo mi corazón hinchado de tus besos
martes, febrero 16, 1999
La nada busca la superficie con presura
Se desplaza conteniendo la respiración
y se desliza exacto viajando la piel, el mundo
Que se resiste
Que prolonga el deseo de aire
y de acuarelas en el cielo con sus caricias-luz
Es nada
Sugiriendo necesidades ajenas a la congruencia
A la explicación que petrifica la caricia del cosmos
Que retarda la salida-llegada
Encuentro desde el que se mueve el incesante engranaje de ideas
Aliento que acumula y exhala un vacío que gira sobre mi eje y que me inunda
Presencias como yemas levitantes sobre la piel abierta
Como retorno perpetuo de la nube a la tierra húmeda
Como aroma de un paisaje que es mi esencia y anega
sentidos y sentido
...
Camino extraviado
Desquiciado en el empeño de andar los arcos que amurallan mi oculto,
Mi pregunta,
Mi insatisfacción,
Mi perpetuo retorno
al vacío
.
.
.
v
miércoles, enero 24, 1996
Pulsaciones flourecentes...
atiempan al tunel que exhala
otra y otra vez un tren.
Impacta en el rostro de Rosa su aliento,
le cierra los ojos
mientras contiene la respiración.
Imagina la brisa de playa en su cara de niña,
una playa que le queda a distancia en años,
diez para ser exactos
desde que debió dejar aquel paraiso.
Guardó todo en sus cajones
pero le salen siempre recuedos por alguna parte.
Un bullicio le hace breve el sueño
aún cuando la gente que lo lleva
se diluye tan intempestivamente como ha aparecido.
Rosa se nombra en voz baja a sí misma,
contesta,
e inicia una conversación.
Casi ni mira a aquellos
con quienes en ocaciones
el instrumento con el que va limpiando el piso choca.
Le gusta su trabajo por que puede estar donde quiera
recorriendo siempre el mismo sitio.
La rutina le permite desplazarse en pensamientos
que parecen los mismos.
Sus días pasan por un andén del metro
que cada uno y medio minutos
se atesta de gente,
algunos también presos de sí, como Rosa,
a quien no miran
mientras viajan refugiados en su mente.
lunes, octubre 02, 1995
Guillotina.
Cuando la tarde vence
y cuando las sombras crecen,
los párpados se escurren
como gotas sulfúricas en el pecho embebido.
¿Qué hago yo aquí
rotando sobre tu propio eje?
¿Venus es un lunar en el cielo
o una lágrima que derramó la luna?
¿Por qué la angustia
por encontrar el sentido?
Si la guerra sacó sangre de las piedras
cuando aún no terminaba de mirar
a este cuerpo desnudo... y débil.
Si los ojos congelaron la última imagen
y no ven más allá que la ausencia en ella.
...
Finalmente me ha pesado la piel de las calles,
en la sordidez tender los pasos difusos,
querer sacar al corazón que no encontré
- o que no logré sentir
desde que le miré recargado en una esquina
acompañado de su sombra de sangre coagulada,
refugiado de su grito en huecos bajo la tierra,
vendiendo su llanto de acordeón en los vagones,
en el ara de burdeles con enfermos disolutos,
...ignominia del mundo tragando fuego.
No fue la luz
lo que quebrantó mi mirada.
Emergia de la madrigera
con los brazos en espera de la lluvia.
Mis labios empolvados
esperaron la oportunidad de amar.
Mas,
tras el silencio sepulcral de tu mano en mi cara,
tu brazo cayó
como guillotina sobre mi cuello.
viernes, junio 16, 1995
Esperaba poder salir de aquí...
o que salieras.
Tu rostro te vierte
y salpica la pesadez y el odio.
El cuerpo se ahueca
y guarda en su sonido
la soledad que carcome...
Le va inundando un gozo
que se desplaza lento
debajo de la piel.
domingo, septiembre 18, 1994
Paisaje.
En la alfombra naranja
(casi café-amarillo) de cebada
las numerosas nopaleras
se miran cortejadas:
Los brazos fuertes
extienden la mano
como un acto elegante
del maguey.
miércoles, abril 20, 1994
Eremita.
Que convergencia ésta
de estar entre paredes blancas:
absorbiendo sombras y
encerrando silencio.
Que calor
dentro de esta masa humana fría:
cubriendo a su nicho
en posición fetal.
Cerrar los sentidos
para que inversos éstos
puedan recorrerse mutuamente;
otrogar un beso
al lugar sagrado que se adora,
a una clara agua sedativa,
yacija que alimenta al blanco nenúfar.
Un lugar yermo íntimo,
a donde a veces todavía voy...
de donde inevitablemente regreso.
lunes, junio 22, 1992
Antiutopía
“la otra realidad
es el mundo de todos los días”
C. Castaneda
(I)
Regresan ahora aquellos pensamientos como fantasma en fuego
Escarbo en mis restos buscando desesperado con la angustia de no encontrar
Hay una capa de polvo en mis manos que me deja insatisfecho
Pájaros en el suelo que nunca más volaran
El sabor ácido/reseco quema mi paladar y lengua
Estoy sentado aquí, en la oscuridad más profunda del silencio
Desgajándome el rostro que cae en pedazos / uno tras otro sobre la tierra seca
Sobre esta hoja en la que escribo
Como retornando a un lugar extrañado desde siempre
Donde se cubre de amada ternura
(II)
Odiar y amar son gusanos en mi alma
Si pudiera hacer una sola de las dos cosas encontraría remedio
Pero he aquí que estoy dolido de mi naturaleza
Será que ya no puedo
Que mis pesares no encontrarán consuelo
Que quedaré imposibilitado ante la luna para recibir su amor
En mi corazón podrido
En mi espíritu seco
Para siempre aquí sentado
En la oscuridad más profunda del silencio
(III)
No la luz del sol
No el crepitar del fuego
No el azul del cielo
Ni la luna / ni las estrellas / ni el mar
Es éste hedor que no sé cómo llegó a mi sangre
Los sueños que tuve y que por más que intento no recuerdo
El estado estéril
La no razón / el no sentido
La cabeza saturada a reventar de banalidades
El sudor sulfúrico de mirar afuera
La insuficiencia de este grito
Todos ellos pesares de mi vida son lo que hacen de mí un hombre herido
Tan vulnerable sentado aquí
Atrapado en esta tierra
(IV)
Y con la cara fija
Frente al espejo azul del cielo
Reviento por los ojos / me derramo
Gusano
Ceniza
Basura
Sonámbulo eterno en las calles de sueños descompuestos
Flor seca
Ángel pervertido / esperando una respuesta
(V)
Y no dejo de gritar la angustia eterna que nadie escucha
Sólo yo y mi amargura
Sin poder cerrar los ojos
Ante este suplicio
Ante este suplicio
(VI)
Aquí
En la ausencia de todos / como un suicida
Habré de retornar a las riveras del sueño
Más lejano / ausente / solo
Proyectado desde este grito hiriente
Desde este dolor de arrancarme el cuerpo y todas sus excrecencias
Para ramificarme por todos los rincones en busca de Nada
Para tocarme como aire en todas las cosas
Para no olvidarme
Para no perderme
P a r a n o
Per
de
r
m
e
.
.
.
viernes, noviembre 02, 1990
Naturaleza.
- I -
Hoy no estoy mal...
estoy como siempre,
pero más:
en esta soledad
otra vez solo.
- II -
Recuerdo cuando estabas,
todo era distinto
en esta soledad
-contigo.
viernes, agosto 10, 1990
Los días
en que las calles se llenan de sol
-de luz blanca y pesada-
los corazones
se cuecen en las banquetas,
en su estado natural de soledades.
En el extremo, todo
trae en cambio una especie de cauterio con sigo
y también en la soledad se puede estar solo.
Bebiendo la libertad
del viento helado,
ensimismado del mundo:
Con los dedos clavados a la tierra.
Con el espíritu encharcado como sombra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)