lunes, octubre 02, 1995

Guillotina.



Cuando la tarde vence
y cuando las sombras crecen,
los párpados se escurren
como gotas sulfúricas en el pecho embebido.

¿Qué hago yo aquí
rotando sobre tu propio eje?

¿Venus es un lunar en el cielo
o una lágrima que derramó la luna?

¿Por qué la angustia
por encontrar el sentido?

Si la guerra sacó sangre de las piedras
cuando aún no terminaba de mirar
a este cuerpo desnudo... y débil.

Si los ojos congelaron la última imagen
y no ven más allá que la ausencia en ella.

...

Finalmente me ha pesado la piel de las calles,
en la sordidez tender los pasos difusos,
querer sacar al corazón que no encontré
- o que no logré sentir
desde que le miré recargado en una esquina
acompañado de su sombra de sangre coagulada,
refugiado de su grito en huecos bajo la tierra,
vendiendo su llanto de acordeón en los vagones,
en el ara de burdeles con enfermos disolutos,
...ignominia del mundo tragando fuego.


No fue la luz
lo que quebrantó mi mirada.

Emergia de la madrigera
con los brazos en espera de la lluvia.

Mis labios empolvados
esperaron la oportunidad de amar.

Mas,
tras el silencio sepulcral de tu mano en mi cara,
tu brazo cayó
como guillotina sobre mi cuello.