lunes, junio 22, 1992

Antiutopía



“la otra realidad
es el mundo de todos los días”

C. Castaneda


(I)

Regresan ahora aquellos pensamientos como fantasma en fuego
Escarbo en mis restos buscando desesperado con la angustia de no encontrar
Hay una capa de polvo en mis manos que me deja insatisfecho
Pájaros en el suelo que nunca más volaran

El sabor ácido/reseco quema mi paladar y lengua
Estoy sentado aquí, en la oscuridad más profunda del silencio
Desgajándome el rostro que cae en pedazos / uno tras otro sobre la tierra seca

Sobre esta hoja en la que escribo

Como retornando a un lugar extrañado desde siempre
Donde se cubre de amada ternura

(II)

Odiar y amar son gusanos en mi alma
Si pudiera hacer una sola de las dos cosas encontraría remedio
Pero he aquí que estoy dolido de mi naturaleza

Será que ya no puedo
Que mis pesares no encontrarán consuelo
Que quedaré imposibilitado ante la luna para recibir su amor

En mi corazón podrido
En mi espíritu seco

Para siempre aquí sentado
En la oscuridad más profunda del silencio

(III)

No la luz del sol
No el crepitar del fuego
No el azul del cielo
Ni la luna / ni las estrellas / ni el mar

Es éste hedor que no sé cómo llegó a mi sangre
Los sueños que tuve y que por más que intento no recuerdo
El estado estéril
La no razón / el no sentido

La cabeza saturada a reventar de banalidades
El sudor sulfúrico de mirar afuera
La insuficiencia de este grito

Todos ellos pesares de mi vida son lo que hacen de mí un hombre herido
Tan vulnerable sentado aquí
Atrapado en esta tierra

(IV)

Y con la cara fija
Frente al espejo azul del cielo
Reviento por los ojos / me derramo

Gusano
Ceniza
Basura

Sonámbulo eterno en las calles de sueños descompuestos

Flor seca

Ángel pervertido / esperando una respuesta

(V)

Y no dejo de gritar la angustia eterna que nadie escucha
Sólo yo y mi amargura
Sin poder cerrar los ojos

Ante este suplicio

Ante este suplicio

(VI)

Aquí
En la ausencia de todos / como un suicida
Habré de retornar a las riveras del sueño

Más lejano / ausente / solo

Proyectado desde este grito hiriente
Desde este dolor de arrancarme el cuerpo y todas sus excrecencias
Para ramificarme por todos los rincones en busca de Nada
Para tocarme como aire en todas las cosas

Para no olvidarme

Para no perderme


P a r a n o

Per
de
r
m
e
.
.
.


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