domingo, septiembre 18, 1994

Paisaje.



En la alfombra naranja

(casi café-amarillo) de cebada

las numerosas nopaleras

se miran cortejadas:

Los brazos fuertes

extienden la mano

como un acto elegante

del maguey.


miércoles, abril 20, 1994

Eremita.



Que convergencia ésta

de estar entre paredes blancas:

absorbiendo sombras y

encerrando silencio.

Que calor

dentro de esta masa humana fría:

cubriendo a su nicho

en posición fetal.

Cerrar los sentidos

para que inversos éstos

puedan recorrerse mutuamente;

otrogar un beso

al lugar sagrado que se adora,

a una clara agua sedativa,

yacija que alimenta al blanco nenúfar.

Un lugar yermo íntimo,

a donde a veces todavía voy...

de donde inevitablemente regreso.


lunes, junio 22, 1992

Antiutopía



“la otra realidad
es el mundo de todos los días”

C. Castaneda


(I)

Regresan ahora aquellos pensamientos como fantasma en fuego
Escarbo en mis restos buscando desesperado con la angustia de no encontrar
Hay una capa de polvo en mis manos que me deja insatisfecho
Pájaros en el suelo que nunca más volaran

El sabor ácido/reseco quema mi paladar y lengua
Estoy sentado aquí, en la oscuridad más profunda del silencio
Desgajándome el rostro que cae en pedazos / uno tras otro sobre la tierra seca

Sobre esta hoja en la que escribo

Como retornando a un lugar extrañado desde siempre
Donde se cubre de amada ternura

(II)

Odiar y amar son gusanos en mi alma
Si pudiera hacer una sola de las dos cosas encontraría remedio
Pero he aquí que estoy dolido de mi naturaleza

Será que ya no puedo
Que mis pesares no encontrarán consuelo
Que quedaré imposibilitado ante la luna para recibir su amor

En mi corazón podrido
En mi espíritu seco

Para siempre aquí sentado
En la oscuridad más profunda del silencio

(III)

No la luz del sol
No el crepitar del fuego
No el azul del cielo
Ni la luna / ni las estrellas / ni el mar

Es éste hedor que no sé cómo llegó a mi sangre
Los sueños que tuve y que por más que intento no recuerdo
El estado estéril
La no razón / el no sentido

La cabeza saturada a reventar de banalidades
El sudor sulfúrico de mirar afuera
La insuficiencia de este grito

Todos ellos pesares de mi vida son lo que hacen de mí un hombre herido
Tan vulnerable sentado aquí
Atrapado en esta tierra

(IV)

Y con la cara fija
Frente al espejo azul del cielo
Reviento por los ojos / me derramo

Gusano
Ceniza
Basura

Sonámbulo eterno en las calles de sueños descompuestos

Flor seca

Ángel pervertido / esperando una respuesta

(V)

Y no dejo de gritar la angustia eterna que nadie escucha
Sólo yo y mi amargura
Sin poder cerrar los ojos

Ante este suplicio

Ante este suplicio

(VI)

Aquí
En la ausencia de todos / como un suicida
Habré de retornar a las riveras del sueño

Más lejano / ausente / solo

Proyectado desde este grito hiriente
Desde este dolor de arrancarme el cuerpo y todas sus excrecencias
Para ramificarme por todos los rincones en busca de Nada
Para tocarme como aire en todas las cosas

Para no olvidarme

Para no perderme


P a r a n o

Per
de
r
m
e
.
.
.


viernes, noviembre 02, 1990

Naturaleza.



- I -

Hoy no estoy mal...

estoy como siempre,

pero más:

en esta soledad

otra vez solo.

- II -

Recuerdo cuando estabas,

todo era distinto

en esta soledad

-contigo.


viernes, agosto 10, 1990

Los días



en que las calles se llenan de sol

-de luz blanca y pesada-

los corazones

se cuecen en las banquetas,

en su estado natural de soledades.

En el extremo, todo

trae en cambio una especie de cauterio con sigo

y también en la soledad se puede estar solo.

Bebiendo la libertad

del viento helado,

ensimismado del mundo:

Con los dedos clavados a la tierra.

Con el espíritu encharcado como sombra.