sábado, diciembre 22, 2007

Luna llena



Caminaba este camino sopesando lo imprevisto por la noche al asecho

surcaba mi piel a contracorriente su frío aliento en mi cara

solo,

admirado de la fuerza imponente de las sombras de la montaña,

de su tranquilidad y espera,

como si supiera del devenir que ineludible el tiempo fraguaba...


Su silueta se dibujó poco a poco por la suave claridad de una luz en misterio,

la luminidad trazó con firmeza el horizonte,

metamorfósis del viento frío a murmullo y suspiros...


El círculo de luz brotó de tu pecho,

iluminó mi noche,

bañó mi piel,

habitó en mis ojos...


desbordó en mi cuerpo...


tu luna llena, que me tiene tan lleno...


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